Una procesadora y una silla para Jennifer

  Por Andrea Ramírez Humberto Gorena.

Hace 2 meses que hemos sido movilizados por la historia de vida de una mamá luchadora, Alejandrina, y su hija Jennifer del Valle Figueroa, de 3 años. (Ver nota: “Nueva visita realizada a Jennifer y Carlitos“).

El diagnóstico de Jenny es Síndrome de Carpenter, Hidrocefalia, Polidactilia y Sindactilia con hidrocefalia, pero posteriormente se sumó una Leucemia.

Para su tratamiento la mamá y Jennifer deben trasladarse desde Villa de Soto, donde viven, hasta la ciudad de Córdoba para las cirugías y controles médicos.

Ahí fue que, cuando se hicieron ver para el transplante de medula por su leucemia, nos enterarnos que Alejandrina no disponía de ningún contacto en nuestra ciudad… por eso toda nuestra familia se dispuso a ayudarlas, poniéndonos a su disposición con movilidad y alojamiento.

Pudimos, con pequeños gestos, alivianar sus cargas, abriéndoles las puertas de nuestro hogar, pero sobre todo… las puertas de nuestro corazón, compartiendo lindos momentos y junto a nuestros hijos también, tratando de que se sientan cómodas.

Cabe destacar la ayuda de Heriberto, quien le donó una silla de ruedas, haciendo más ameno su desplazamiento.

Y hace unos días, nos llegó un pedido por parte de la mamá, quien me comentó que debido a su paladar hendido, le resulta muy difícil alimentarse si no es a través de una licuadora…

Finalmente, con la ayuda de tres voluntarios de la Fundación: Maricel, Roberto y Eduardo, le compramos una Philips de buena calidad, cuya foto adjuntamos.

Nos comenta la mamá:

“Mi hija puede sentir por primera vez el sabor de la comida que comen los hermanos. Y para nostros es una felicidad tremenda que ella pueda comer lo mismo que nosotros. A partir de hoy puede sentir los mismos sabores procesados, ¡gracias a ustedes!.”

“Por primera vez va a sentir el sabor a milanesa con puré, gracias a Uds. “. Fotos: Maricel Hanri.

De eso se trata… ser puentes de amor que unen, por eso somos muy agradecidos de poder colaborar con nuestro granito de arena, y como ya sabemos…eso es lo que nos llena el alma por completo…

Jennifer, ¡feliz en su nueva silla!. Foto: Andrea Ramirez

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